sábado, 23 de diciembre de 2017


Ayer, entre la tarde y la noche, la temperatura bajó casi 20 grados. Hoy amanecimos con 21 grados sobre Muñiz. Dormí con la ventana abierta de par en par, la noche al alcance de la mano, la brisa sobre la sábana. Que la temperatura entre el cielo y  la tierra cambie con esta rapidez me devuelve la fe en la magia del mundo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario