miércoles, 23 de agosto de 2017

Del blog Los ángeles ahogados



Corté uno de tus libros, madre
Rompí tu mantel floreado
Manché tu almohadón favorito
Quemé las cortinas del living
Y es que todavía no notás, madre
Mi ausencia

Milagros Losa (17 añitos)





martes, 22 de agosto de 2017


Los bienes que nos quedaron son musicales: un tambor, un canto en forma de cruz, y un silencio tensado con cuerdas de la noche.

lunes, 21 de agosto de 2017

"lanzaba un canto de desafío" 
Juan Rulfo



Entonces no faltaron, no faltaban
las cantadoras
trayendo en su música los nombres
de los que habían vivido con coraje.

Cantaban y bailaban en las calles.

Aparecieron por primera vez
un día
entre las cuatro y las cinco de la tarde:

-Cantamos por María, hija de Antonia,
que mira lo ausente ante el espejo,
cantamos por Anselmo, el funebrero,
que les quita las penas a los muertos
y les convida whisky y les da pan,
cantamos por Juan, el niño quieto
que conoce el nombre de las aves
y los escribe en un idioma
que no sabe que se llama sefardí.

Aparecieron y cantaron.
Cantaban.

Cantaban tan fuerte que su canto
se mezclaba con el canto de los gallos.

Los gallos aprendieron el coraje
y más tarde aprendieron los perros.
El ladrido de los perros copió a las cantadoras

No hubo forma de callarlos.
Y nunca pronunciaron nuestros nombres.


domingo, 20 de agosto de 2017


Los buenos poemas nunca son inocentes, saben lo que dicen y sobre todo saben lo que callan.



sábado, 19 de agosto de 2017

Recibir regalos así un sábado a la mañana


AMOR DE 510 AC
… buscando el equilibrio
sagrado de las cosas...

Valeria Pariso


qué otra cosa sino la sonrisa de dos milenios
y medio en ella/ las complacencias protectoras
de él/ por responderle a valeria

         porque labraron maderos de eneas
-aquel respetuoso del patrocinio subido en andas-
ellos: amantes de cerveteri/ sobre un sarcófago
de terracota –previo 510- en louvre lens

anticiparon su fin/ hicieron de él su mejor momento
al legar sonrisas/ confianza en entregas porvenir
         son principados las paces de contemplación

ellos pusieron sus ojos sobre el nicho antes de ocuparlo
hicieron del respeto poesía/ sacral equilibrio/ amor




© Carlos Enrique Cartolano. Abarrotes –de forma-, 2017

Anoche, "Poesía en la terraza", en el Centro de la Memoria Haroldo Conti (ex Esma)



Daniel Freidemberg

Emiliano Bustos, hijo del poeta  Miguel Ángel Bustos

Diego Roel


José Antonio Cedrón




viernes, 18 de agosto de 2017


Veo las señales perdidas, la belleza cósmica que produce una palabra o un silencio.  En un tiempo, yo fui la guiada, la que canté y bailé entre las gasas blancas. ¿Cuánto falta para dejar de ver?



jueves, 17 de agosto de 2017


Alguna vez nos sentaremos a descansar,  dijiste.
Hace siglos abrimos las cartas,
las leímos
y por no aceptar el idioma que nos pertenecía
saltamos sobre la tabla que pasaba río abajo.
Dormimos parados en el frío.
Comimos lo que había:
una perla oscura, camalotes,
peces  con espinas de acero.
Fumamos en una sola pipa               
el tabaco que quedaba.
Tragamos agua sucia.
Nos mantuvimos de pie, buscando el equilibrio
sagrado de las cosas.
Y cantamos para olvidarnos las palabras
que nos habían cruzado los ojos, la garganta.
Hace siglos, un día, entendimos que los nombres
que leímos eran nuestros,
que la casa que leímos era nuestra,
que los hijos que leímos eran nuestros.
El miedo nos volvió desconocidos
y el tiempo nos endureció los cuerpos.
Querido mío, querido mío.
Alguna vez nos sentaremos a descansar, dijiste.




miércoles, 16 de agosto de 2017

Regalito




Lugar: Librería Saint Exupery, Bella Vista
Fotografía: Sergio Cavazza







lunes, 14 de agosto de 2017

Nos vemos el viernes



Emiliano Bustos
José Antonio Cedrón
Daniel Freidemberg
Diego Roel
Valeria Pariso


Este viernes, 19 horas (Ex Esma- Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti)



domingo, 13 de agosto de 2017


Cantábamos para dejar de asustarnos porque sabíamos que después de nosotros no venía nada.





sábado, 12 de agosto de 2017

Emoción



Hoy, de 16 a 17.30 horas, iniciaremos el taller de poesía cuatrimestral en la librería más linda del conurbano. Bienvenidos los nuevos integrantes. Bienvenidos los que siempre vienen. Que la poesía nos acompañe toda la vida.






Hace varios días, con mi hija, volvimos a intentar una dieta vegetariana. A ella le gustan casi todas las frutas, salvo las manzanas. 

-Manzanas, no, mami- dijo ayer cuando me vio ir hacia la verdulería.

Yo, parada frente a un cajón de manzanas verdes, sonreí pensando que si fuésemos dos niñas haciendo magia y de pronto, por cielo apareciera un árbol repleto de manzanas, mi hija amaría las manzanas para siempre.





viernes, 11 de agosto de 2017


Veo la puerta abierta.
Las lavandas deben estar en flor por estos días.
Yo caminé descalza sobre la muerte.
Bailé y canté para invocar al fuego,
hasta verme los pies violetas en el frío.
No me fue dada la canción protectora.
No supe más.
Ay, mundo,
yo,  tu extranjera,
te hacía señas blancas sobre la nieve.





jueves, 10 de agosto de 2017


Nada.
No puedo nada.
Mi sombra tiene el peso de mi cuerpo muerto.
He visto y he atendido las señales malditas:
todo lo que pudimos,
todo lo que no pudimos.
¿Quién mueve ahora
mi mano abandonada?




lunes, 7 de agosto de 2017

Equipo



Ayer, nosotros, nuestro equipo de trabajo del ciclo de poesía en Bella Vista. Una edición dedicada a los niños, inolvidable.


domingo, 6 de agosto de 2017


Descubrir que todo había sido probado antes, con más o menos suerte, que nada me pertenecía de manera única e irrepetible. Que todo seguía igual, como si mis manos no hubieran existido, o no se hubieran invisibilizado en el aire, dejando polvo de piedra sobre las piedras. Sobre todas las piedras del mundo.





sábado, 5 de agosto de 2017

domingo, 30 de julio de 2017


Dicen que sobre los vidrios negros
escribía:
“concédeme un caballo,
tengo los pies pequeños
y llegará la muerte antes que yo”.

Dicen que al despertar, bajaba de su cama,
y arrastraba su cabello por la casa
hasta llegar al jardín.

Que se  hacía una trenza con la hiedra
más dura y las flores caídas, dicen.

Que el día era de sol y ruido.
Que cantaba como si no importara.
Que no se miraba los pies para no acordarse.
Que reía.

Y que  cada noche,
antes de dormir,  escribía:
“concédeme un caballo,
concédeme un caballo,
concédeme un caballo”
sobre los vidrios negros.







sábado, 29 de julio de 2017

Gracias, maestros







Hoy al mediodía, Marta Argerich y Daniel Barenboim dieron un concierto gratuito, a cielo abierto, en la plaza que está junto al Teatro Colón.
Nos hicieron temblar de belleza.
Inolvidable.











La Biblioteca de Marcelo Leites y esta selección de poemas de Triza. 

Gracias totales.


https://ustedleepoesia2.blogspot.com.ar/2017/07/triza.html



El 18 de agosto, en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, leo en esta mesa fabulosa



Los espero.

https://www.facebook.com/events/151755548709955/


viernes, 28 de julio de 2017

Carola


Hace 6 años, un 28 de julio, moría mi hermana. La ceremonia de su entierro fue surrealista. Un cura que no era cura ofició la misa en un cementerio privado del conurbano perdido en el medio de la nada. Mirá que venir a parar a un lugar así, sentía que mi  hermana decía desde lejos.  Me acuerdo que fui vestida casi de verano, porque no sentía ni frío ni calor. Luego supe que hacía un frío terrible. Todo el tiempo pensaba que si mi hermana podía ver la escena de su entierro estaría riéndose diciéndonos:  "che, menos mal que me habían jurado que no me iba a morir".  Eso no podía ser real. Carola tenía un humor increíble y decía que lo que más la divertía era hacerme reír. 
Su vida me llenó de alegría. Su muerte me dio un coraje que no es de este mundo.




lunes, 24 de julio de 2017


Habíamos pisado los tallos para no ver las flores.
Colgamos  de los árboles
cintas blancas
para que los pájaros
no bajaran a cantar.
Aprendimos la plegaria
y para que no se cumpla,
no la rezamos.
Dejamos de cruzar las manos
y de poner ofrendas ante nuestros muertos,
para no pedir ayuda.

Debió habérsenos concedido la tristeza o el espanto. 

No esta piedra, esta alegría.



domingo, 23 de julio de 2017



Un lugar donde conviven un piano y un balde de plástico celeste. Un techo que es mitad cubierto, mitad cielo. Asientos que son cajones de manzanas forrados con aguayos. Mesas que son carretes de madera que alguna vez sirvieron para otra cosa. Bols de cocina que ofician de maceta donde crecen los cactus. 
Casi una escena surrealista. 
Así es un taller de poesía en la librería más linda del conurbano.


martes, 18 de julio de 2017

Los preferidos


Los preferidos del taller (se incentiva su asistencia):
-Los que tienen miedo.
-Los que cuando se levantan de noche van hacia la heladera buscando eso que nunca encontrarán.
-Los que no saben qué animal es la poesía.
-Los que llevan una bicicleta en el bolsillo por si se cansan de caminar.
-Los desprotegidos de sol y de sombra.
-Los que se ríen de sí mismos.
-Los que guardan semillas de calabaza y no saben para qué.
-Los que siempre tienen hambre. O sed.
-Los que intuyen que las palabras esconden otra cosa.
-Los que entienden lo que dicen los perros.




Bók og Kaffi: Piñero 975, Bella Vista, Provincia de Buenos Aires.

Parecía un sueño: yo reconocí a Viviana que estaba sentada frente a la mesa larga, hecha con caballetes y tablones de madera.  La llamé. Ella se paró y su vestido transparente, como de agua, se estiró brillando al sol.   Debajo se veían los volados de su ropa interior que eran  grandes y blancos.  El resto de la gente siguió comiendo  y hablando. Me saludó,  y con la mano señaló que había mucha gente y que no podía salir de ahí. Hice un gesto como para que ella supiese que no era necesario venir.  Viviana acomodó la catarata de su vestido,  volvió a sentarse,  y yo seguí comiendo, con mi traje negro,  en la mesa que estaba a trescientos ochenta kilómetros de ella.




lunes, 10 de julio de 2017

Taller abierto


UNA APROXIMACIÓN A LA ESCRITURA Y LECTURA DE POESÍA


Leer antes de venir:
* Si escribe poemas, traiga uno o dos, impresos.
* Si no escribe poemas, traiga papel y lápiz (no va a escribir un poema ese sábado, ni lo sueñe. Es para otra cosa)
* Si cree que es genial escribiendo, no pierda el tiempo conmigo, este no es su taller.
* Si cree que es malo escribiendo, no me haga perder el tiempo, este tampoco es su taller.
*Si usted no cree en lo que tiene para decir, yo tampoco voy a creerle.
*Si llegó hasta acá y aún siente curiosidad, venga que algo vamos a hacer.
Valeria Pariso
Piñero 975- Bella Vista
Actividad gratuita.
Sábado 22 de julio
16 horas




domingo, 9 de julio de 2017

Ciclo de poesía en Bella Vista



Más de 40 vecinos llegaron bajo la lluvia. Vinieron desde Moreno, Castelar, José C. Paz, Hurglingham, San Miguel, Bella Vista. Desde todos lados vinieron. 
El conurbano se inunda, es puro barro. Y no importó. Varios de nosotros tuvimos los zapatos húmedos, las zapatillas mojadas, durante las dos horas que duró el ciclo. 
Y no importó.
Porque la poesía fue más fuerte.
Gracias a cada uno.


Hoy, imperdible



sábado, 8 de julio de 2017


Seguimos en el jardín como si no hiciera frío.
Date cuenta: tenemos las manos inmóviles.
¿Cómo es posible que ningún insecto
haya devorado los pétalos rojos?
Qué les mitigó el hambre posterior a la lluvia.
Hay hombres y mujeres que siguen
de cerca a las hormigas y aun así
no pueden impedir una catástrofe.
Qué espíritu protege lo que cae.
Hace años que estamos aquí.
Hace años que estamos de rodillas
de frente a  la belleza.
La rosa quebrada que miramos
no puede estar durando tanto.


viernes, 7 de julio de 2017


Descubrir que aquello que se creía mágico (cantaba un pájaro) no fue más que una piedra tirada contra un vidrio. Ver, de pronto, que la misma piedra fue tirada por la misma mano, el mismo viento, sobre cientos de ventanas. Ay, espíritu del tiempo, me hubieses concedido la piedad de la duda. Descubrir la piedra fue pisar descalza los vidrios rotos de todas las casas.

Muchas gracias, Carlos


de palabra

((… Cuántas formas de volver tiene la ausencia.
Valeria Pariso –Triza-))

un sol posible ilumina más allá del horizonte/ sólo
es claridad/ falsa quizás/ el día puede revertir en noche
cerrarse al fin el ojo/ pero infinitos cuartos hay
en la memoria y en cada uno habitación de quien supera
hueso y tacto
sólo el olvido vistió sayo de ausente/ la esperanza es
atavismo/ quién puede llamarse lejos-fluido-o-visible/ es
referencia en verdad el rótulo del mundo: la población
es distinta en cada cual/ nadie ha muerto ni se aleja
quien fue/ renace
                                       ahora listan rosa y celeste las siete amanecidas
                                       y me detiene el poema ocho/ magias
                                      de una referencia: late en valeria
                                      una triza/ el fragmento más pequeño:
                                      flor y mundo/ cuanto trice de palabra


© Carlos Enrique Cartolano. Abarrotes, 2017

jueves, 6 de julio de 2017



"no hay árboles. Los hubo en algún tiempo
porque si no ¿de dónde saldrían esas hojas?" 
Juan Rulfo


En algún momento, 
yo debí caminar por el campo
trayendo un puñado de tomillo.

Habré pensado:
-con este tomillo asaré la carne.

Ya de noche,
habré ido a buscar en los cajones
una gasa,
una gran gasa blanca
para vestir la mesa
que atraviesa el patio.

Habré cantado feliz
buscando los zapatos, 
el vestido negro.

Seguro existió un tiempo
en que fue compartido
el tomillo, la carne.

Seguro hubo una instancia
en que ninguna duda
fue honesta o suficiente.

Porque si no,
de dónde vendría este consuelo.







lunes, 3 de julio de 2017


Cuando nada buscábamos,
el cielo fue cruzado por los teros,
revelada  la lluvia,  el barro,
los pies hicieron huella,
y en medio del vacío
encontramos la casa.

Cuando nada buscábamos,
la casa soportó
el viento,
la tempestad del abandono,
la alegría de aquello
que sucede porque sí,
lo inexplicable.

Nosotros,
estúpidos nosotros,
dejamos los tesoros
que nos fueron confiados.

Dios, parada en la intemperie
la casa  que aún nos mira
se parece a un tótem.

¿Qué haremos con esto?


Texto leído el 1 de julio en la celebración de "30 años de Éxodos y trenes"


A 30 AÑOS DE “ÉXODOS Y TRENES” DE CARLOS BARBARITO
(UNA RETROSPECTIVA 1978-1985)

Estar hablando hoy, de los 30 años de la publicación de “Éxodos y trenes” de Carlos Barbarito, ya nos aporta un dato sobre el libro: su actualidad, su vigencia que nos interpela y nos junta.
Por algo surge esta celebración.
Este libro, publicado en 1987 por la editorial Último Reino, reúne 20 poemas breves escritos por Barbarito entre 1978 y 1985. Es decir, entre sus 23 y 30 años.
Pareciera como si este libro fuese el anticipo de todo lo que iba a venir. “Ah, querido Cavalcanti, tiene que haber un puerta,/ un secreto/una llave”, dice en el poema Mal de piedra.
Esa certeza sobre la existencia de algo superior al trajín cotidiano, va en paralelo con todos los interrogantes y súplicas que se despliegan a lo largo del libro: “Adónde ir, cómo saber entre tanta máquina, entre tanta música confusa” (dice), “¿Por qué me dejaron solo?/ ¿Por qué estoy tan lejos, tan alto?” (pregunta), “Por favor, ponme una máscara” (suplica) y afirma “tengo miedo”.

Dice el poeta en LA NAVE DE LOS LOCOS

Esa mujer que amasa el pan y no lo come.
Ese niño ciego que pregunta por las estrellas.
Esos que no se abrazan por temor a Dios, a romperse.
Ese silencio, tan atroz.
El dolor.
La demencia.
Sin embargo me pongo el saco, y salgo.
Sin embargo trabajo por un sueldo, y me callo, y me someto.

Barbarito, nos pone frente a lo que no queremos ver. Y eso es tal vez uno de los mayores aciertos del libro:
“Es tan terrible haber amado tanto
y tener que resignarse a vivir entre deshechos y fantasmas”, dice en el poema que se titula “Es tan terrible llamarse Carlos”.
El poeta se vuelve sobre sí mismo para mostrar el hueso. Y es que lo vulnerable del hombre se presenta aquí como un tesoro. ¿Es que hay, acaso, algo más luminoso y más trágico que lo frágil, que lo que no se sostiene, lo que irrumpe en un instante y requiere de toda nuestra atención para ser visto u oído y está destinado a desaparecer?
La respuesta parece estar en el primer poema, cuando dice: “Abraza a quien un día entregó su vasto corazón a la lluvia/ y se quedó para siempre en las aguas del zafiro/ dile que yo también me he unido al vuelo de las golondrinas/ y traigo en mi sangre la luz de los abedules y el oro rojo de los arces,/ para que cuando llegue la más terrible de las horas/y en mí todo sea cernido y disuelto,/ ante los ojos de mis ojos permanezca intacta la Belleza”
Los 20 poemas están acompañados por 4 ilustraciones bellísimas de Rafael Landea, que también realizó el dibujo de tapa.
La ternura, el miedo, la esperanza, un recorrido de preguntas y determinadas certezas configuran una voz poética compleja pero cercana al lector. Es el poeta de la observación, de la contemplación del mundo que lo rodea. Es el poeta de los interrogantes que nos incumben a todos. No obstante, su voz se presenta como una voz más entre las voces. No sentencia, canta. No oculta, muestra su desconcierto. El poeta sabe, pero dice como si no supiera para que el lector complete la pregunta o intente una respuesta. Construye un artificio, un engranaje perfecto, una locomotora de tren, una partida, una llegada, y en el medio, la tensión de la espera.
Este libro, que hace 30 años obtuvo el premio del concurso del régimen de fomento a la producción literaria nacional y estímulo a la industria editorial otorgado por el Fondo Nacional de las Artes, fue escrito por “alguien que busca adverbios y luciérnagas para no morir de frío en la penumbra”, nos reúne, nos vuelve a juntar alrededor de la poesía. Porque acaso no haya otro fuego más verdadero.




Valeria Pariso
Muñiz, invierno 2017.

domingo, 2 de julio de 2017

Ayer, en la librería Saint Exupéry, hablando sobre "Éxodos y trenes" (Premio del Fondo Nacional de las Artes), a 30 años de su publicación.






Fotografía gentileza de Paula Novoa

viernes, 30 de junio de 2017

10 minutos buscándolo.

10 minutos controlando las ventanas, los placares, buscando algún sonido, alguna señal, porque es tan pequeño que no responde a los llamados.

10 minutos y la casa en silencio.

Dice Lennon que entre mis dos almohadas no hay nadie.





Alguien miente. No sé en quién creer. No sé en quién no creer. He lavado el vestido del sueño en agua helada y he caído con mi cansancio sobre la roca que confunde los mares. Éstas son mis manos moradas por el frío. Éste es el vestido que se seca al sol. Toda mi desnudez entra en una cicatriz.




miércoles, 28 de junio de 2017


Por fin, un día lo entienden,
 y se callan.

Y dejan  de mostrar
el borde en carne viva
que les quedó brillando.

De pronto, no se quejan,
desconocen los fados.

Les dan risa sus cuerpos
llevados por el viento.

Y aman como se ama
aquello que perdura:
con cierto humor,
con cierto espanto.


domingo, 25 de junio de 2017


Les presento a Lennon



sábado, 10 de junio de 2017

Festival de poesía de San Isidro

 Biblioteca de San Isidro, provincia de Buenos Aires.











viernes, 9 de junio de 2017

DIARIO PÁGINA 12 DE HOY





LAS 12
09 de junio de 2017
visto y leido
El sonido del paisaje
El quinto libro de poesía de Valeria Pariso crea un paisaje sonoro hecho de interrogaciones, silencios y presagios.


Por Daniel Gigena



En los poemas del quinto libro de Valeria Pariso (Buenos Aires, 1970) hay varias preguntas. Aparecen, incluso, poemas-preguntas completos, interrogaciones que se entonan de inicio a fin, solitarias en el blanco de la página. “¿El corazón no aprende?” “¿Qué destino insiste/ en los cuerpos/ que alguna vez/ tuvieron luz?” “¿Quién nos quitará el don de la dureza?” La lectura de Triza insinúa que tal vez todos los poemas sean interrogaciones al mundo, al lenguaje y a los otros. “En Triza trabajé tres ejes: el olvido, el amor y la esperanza -cuenta la autora”. Pero esos ejes responden a un tema principal que es en realidad el tema que me interesó abordar: la ausencia. La ausencia tratada no de manera directa, sino como una niebla que sobrevuela el libro.” La referencia a la niebla señala una dirección elegida por Pariso: la naturaleza se vuelve solidaria de la voz poética. No hay ausencia sin entorno. Todo, desde el viento hasta las flores, pasando por el agua y las piedras, desaparece, se vuelve fragmento del olvido, “triza, polvo, nada/ un dato”. Algo que, en cierto sentido, activa de nuevo las preguntas: “¿Quién sabrá cuánto nos duele?”

Los poemas de Triza están numerados y suman 40. En el orden elegido, parecen contar una historia de abandono, desasosiego y recuperación, donde la ausencia se hace visible de diferentes modos. “No sé poner títulos” confiesa Pariso. De hecho, mis poemas no tienen título. No fui yo quien lo encontró, sino el poeta Diego Roel. Como diría la poeta Graciela Cros: ‘Tener amigos poetas salva el día’.” El poema, “hecho trizas”, se rehace en la lectura. Una de las estrategias más logradas para estrechar la ausencia es cuando la voz poética ordena (“Mirá:/ el tallo no sabe a qué agarrarse”), demanda (“Dame la piedad de la duda”) y se interpela: “A vos te hablo, corazón”. Las certezas caen y las formas del poema se aferran a lo posible: “en el poema/ cada palabra muerde/ con delicado fervor”. 
La voz del paisaje es una más en medio de las voces que cruzan el libro. “O un silencio más”, sugiere la autora. “Lo que escribo tiene mucho del entorno y eso siempre incluye al otro. Si incluye al otro, también incluye su ausencia. El otro es el espejo, hablar con otro es pensar con él”, agrega. “Me impresiona lo que pasa con la ausencia:/ cae inmensa como un cóndor,/ no hace ruido,/ se mezcla con el viento,/ y una vez que toca el suelo/ vuelve”, se lee en el poema 24. De esa mezcla entre voz y paisaje surge el tono, siempre más que humano, de los poemas: “Yo he cruzado con flores, con aullidos”. “Lo que irrumpe, lo que no se puede frenar, lo que sucede a pesar del orden de la naturaleza, que es terrible y hermoso. Triza profundiza sobre todo en el sonido del paisaje”, dice Pariso.

En Triza tres poemas que se parecen entre sí se distinguen del resto. Esos tres poemas, donde toman la voz un viejo, una chamana y otro anciano, “manos de piedra”, determinan los ejes temáticos: el olvido, la esperanza y el amor. “Por eso elegí la voz de esos personajes, para que haya un alto. Un poema distinto del resto puede ser raro, dos pueden desentonar, tres deben estar marcando algo. No puede haber tres poemas distintos del resto pero parecidos entre sí por casualidad.” En los tres se leen exhortaciones (“Han de creer en todo lo que nace/ en medio del desorden”) que operan casi como el reverso de los demás poemas y que parecen presagiar “la alegría por venir”.

El libro fue publicado por la editorial Detodoslosmares, un sello de Capilla del Monte, en las sierras de Córdoba, creado por Gerardo Coccio en 2013. “Es la segunda vez que edito fuera de Buenos Aires -apunta Pariso, que coordina un ciclo de lectura de poesía con vecinos en Bella Vista. Fue un placer trabajar con Gerardo. Estuvo atento a cada detalle del libro, a cada inquietud mía, y se respetaron los tiempos y las pautas planteadas desde el inicio. No es fácil publicar un libro hoy. Menos de poesía, porque la poesía tiene sus propios caminos. Pero estoy convencida de que la poesía corta la inercia en la que estamos metidos, nos permite reconocernos en una dimensión diferente del lenguaje, nos devuelve al lugar del asombro.” 

Triza
Valeria Pariso
Detodoslosmares



(fotos: cortesía de Karina Giglio)


jueves, 1 de junio de 2017


Primer día de junio: bienvenida la niebla a Muñiz.


miércoles, 31 de mayo de 2017

martes, 30 de mayo de 2017

26 de mayo


Mar de las pampas, sin turistas, sin wifi, sin señal de celular. Mayo, viento y frío. Un día en el paraíso.



lunes, 29 de mayo de 2017


Entonces el abrigo fue devuelto y las palabras abandonadas fuera de la casa. El cuerpo soportó la noche y el corazón sintió la caída, el irse del canto. Es verdad: en un tiempo bailaron sobre madera, nombraron las cosas por su nombre y se pusieron las ropas de las fiestas. Ya no. ¿Qué humillación insiste sobre el cansancio de los brazos abiertos?


sábado, 27 de mayo de 2017

Volver al mar















Triza en Emma Gunst



http://emmagunst.blogspot.com.ar/2017/05/valeria-pariso-4-poemas-4-de-triza.html

El Desagüadero, revista de poesía


Gracias, gente de El Desagüadero, por esta nota sobre la historia de un poema.

https://eldesaguaderorevista.blogspot.com.ar/2017/05/la-historia-de-un-poema-de-valeria.html



Javier Saleh: Cero sobre el nivel del mar, Paula levanta la persiana, Del otro lado de la noche y Triza


Una escritura que escribe desde su hecha trizas. Un título por ahora presagio de lo que ya se escribió. Un tópico dejavuense que vertebra una ausencia doliendo. Por eso el epígrafe de Inés Manzano con ese “tiembla” final. Acá todo se escribe desde el temblor como epicentro de una poética. Una escritura que lo intenta al igual que su tópico: el amor. Una escritura que al igual que el amor: insiste. Como un insomnio de lo que no llega todavía. Esta wislawa del amor narrado, del amor rematado, el amor y el poema de amor. Ve el fuego, sabe que es el fuego que quema con su manera de quemar, porque ya se quemó. Y pone las manos igual. Insiste. Un corpus poético hecho de pequeñas trizas que hacen la triza entera. Una historia de escritura que nace de haikus a la argentina, levantando banderas de la brevedad, y desde esa nada a nivel del mar se vislumbra una nueva ventana de asfixia, las persianas entrecerradas hacia el otro lado de la noche, donde la intimidad narrada, la claridad como un clavo en la pared negra, construyen la escritura con la escala Ritcher, a puro temblor. Pero también es un silencio de manos haciendo el dolor a un costado del terremoto. Apartándolo. Sacándolo sutil, acariciando con humor a la Sandrini o a la Marrone todo vestigio de sal, tierno humor acariciando una espera de primavera que nunca llega pero llega. No se quiere soltar del lenguaje, no se quiere soltar del dolor, tampoco de la sed. El cómo decirlo Beckettiano respira por donde otros trillan el amor sin salir indemnes. Sabe que lo que está diciendo es indecible, insiste y lo dice definiendo su indecir. La lectura está a la espera del quiebre. Hay una señal: su abuelo diciéndole “Cuidado conmigo”. Y ella seguramente cruzará todos esos fuegos.

Javier Saleh (Boedo, 1976) Escritor, periodista y poeta.



jueves, 25 de mayo de 2017

Recuerdo patrio
25 de mayo de 2014



miércoles, 24 de mayo de 2017


Hace dos meses terminé de escribir un libro que habla sobre la distancia. Lo escribí durante casi 5 años. Yo creía que escribía sobre el pasado, pero el viento cambió de dirección y puso en evidencia el poder profético de la poesía.



martes, 23 de mayo de 2017


Que alguien me hable del sueño sostenido en los brazos de la fiebre. Que me hable de caminar con el peso de un millón de piedras calizas para construir la casa en el desierto.  Que alguien me cante una canción de noche, la niña sigue viva. Que alguien me enseñe dónde está el guiño de Dios. Que alguien me diga que hay Dios. Que el sol me haga poner la mano sobre los ojos para ver las gotas que quedan después de la tristeza, sobre el pasto. 


lunes, 22 de mayo de 2017


En el instante en que el viento tiró los jarrones con agua, la mesa recién servida, la comida caliente de los años por venir, en fin, cuando el viento arrasó con la casa  y el cuerpo supo que a pesar de las noches sin dormir y de los días de amor, la memoria no se había formado, que la memoria era una materia blanda, un objeto débil, una masa infectada por la ambición y otros microorganismos poderosos, en ese instante, digo, mientras el viento  tiraba las flores de la casa, sobre la palma de mi mano, oh, casualidad, oh, milagro, se escribió la palabra injusticia.


domingo, 21 de mayo de 2017

"qué haré con el miedo"
Alejandra Pizarnik


Ayer, a las cuatro y media de la tarde,  vi la imagen de la tierra abierta para siempre. Me senté en un bar y lloré. Mis hermanas sostuvieron el consuelo con sus manos.  Mi madre habló del tiempo y otros materiales puros.  Ayer vi la imagen del desamor como un tren que arrasa sobre la sangre.  La imagen del desamor puesta a andar con la certeza de un destino que nos pertenece. Oh, la crueldad de los fuertes, de los hijos del viento. ¿Qué Dios me sostendrá de pie frente al precipicio y evitará que caiga? ¿Qué pájaro soportará mi peso inútil, triste, desesperado? Alguien ha tirado tierra sobre mi corazón. Todo lo sembrado se ha vuelto horrible. ¿Qué haré con las flores?




viernes, 19 de mayo de 2017

Amigos


Ellos, Karina Giglio, fotógrafa y César Jorge, músico, son mis compañeros del Ciclo de poesía. Quería traerlos hasta aquí para que los conozcan, porque los tres trabajamos a la par en el ciclo. Fuimos ex compañeros de secundaria. Una escuela pública, multitudinaria, del gran Buenos Aires. Éramos de tres cursos diferentes: César iba a quinto primera (el único curso de "franchute", los demás teníamos inglés); Karina iba a quinto quinta tropical (así le decían a ese quinto andá a saber por qué) y yo terminé en quinto segunda. 
Fijate vos, la escuela pública. Qué lazos construye, qué memoria deja.


Ciclo de poesía de Bella Vista. edición mayo 2017




jueves, 18 de mayo de 2017


Por piedad,
dejábamos las herramientas que nos pertenecían,
como se deja un ramo o un moisés,
y no mirábamos la luz,
y no tocábamos la tierra,
a pesar de tener
la sangre pidiéndonos trabajo,
el corazón pidiéndonos palabras
como se pide agua, o pan, o aire,
dejábamos las herramientas
que nos pertenecían,
la hierba iba creciendo sobre el óxido,
la helada iba creciendo sobre el óxido,
y todo era terrible y era hermoso,
tu forma de morir,
también la mía.





miércoles, 17 de mayo de 2017


Si se supiera,
tantas veces crecía un río
que cubría la mesa,
los pasillos de la casa,
cubría todo,
la cama,
la lámpara, los libros,
era imposible salir,
quedar a salvo,
crecía un río, como crecen
los dientes
de un animal feroz al mediodía,
crecía sin piedad,
y no importaba
que éramos buenos,
que éramos dóciles,
que éramos valientes,
crecía un río
y las manos sentían
la pulsión de la vida
pidiendo,
llorando,
todo el cuerpo chocaba
con las plantas acuáticas, nocturnas,
respirar se volvía
una catástrofe,
un pie fuera del barco,
una plegaria,
porque el agua subía,
sorda subía,
ciega subía,
queríamos decir y no,
queríamos saltar y no,
queríamos salir y no,
no,
nosotros
ay, nosotros,
que éramos buenos,
que éramos dóciles,
que éramos valientes,
mudos de las dos manos,
sosteníamos los helechos de agua,
las lentejas pequeñas
y las flores azules
de los camalotes.


lunes, 15 de mayo de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

Ciclo de poesía en Bella Vista

Mañana nos volvemos a ver, a las 17 horas, puntual.